La justicia de menores a debate. Los derechos de la infancia en conflicto con la norma

Crítica y justificación de la protección jurídica del menor

  • Lecciones
  • Videotutorías
  • Ejercicios
  • Bibliografía especializada
  • Cuestionario final
  • Conclusiones del alumno


Presentación del curso

En este curso se trata, en un primer momento, de conocer cómo y por qué se desarrollaron a finales del siglo XIX unos sistemas de justicia penal especializados para responder frente al comportamiento delictivo protagonizado por menores de edad y cómo han evolucionado los mismos hasta el momento actual. Posteriormente, en la segunda lección se analiza algunos de los principales derechos de los niños en conflicto con la norma. Derechos que, según la Convención de Naciones Unidas sobre derechos del niño, son considerados como principios guía de la justicia de menores. En concreto, la normativa internacional hace referencia a la importancia del interés del menor en la toma de decisiones, a los principios de oportunidad e intervención mínima, de desjudicialización, desinstitucionalización, o al escrupuloso respeto de las garantías procesales. Finalmente, en la tercera lección se discute sobre el sentido de los derechos del niño cuando éste comete un delito, así como los elementos necesarios para hacerlos realidad, fomentar la legitimidad de las instituciones de justicia de menores, promoviendo la obediencia espontánea de sus decisiones.

Lección 1: Evolución y desarrollo de los sistemas de justicia de menores

En esta lección se va a realizar una explicación de cómo y por qué se desarrollaron a finales del siglo XIX unos sistemas de justicia penal especializados para responder frente al comportamiento delictivo protagonizado por menores de edad y cómo han evolucionado los mismos hasta el momento actual. Esta explicación supone hacer un recorrido por la historia de la justicia de menores y exponer los diferentes modelos de justicia que se han adoptado. El análisis se realiza desde una perspectiva internacional, esta perspectiva comparada permite discutir las razones que hay detrás de la adopción de determinados modelos o estrategias de intervención.

Lección 2: Los principios inspiradores de la justicia de menores

En esta lección nos aproximamos a la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Niños, que es uno de los Tratados internacionales que ha sido ratificado por una mayor cantidad de países, con la intención de que los derechos allí recogidos se apliquen a todos los niños y niñas en cualesquiera situación se puedan encontrar, incluyendo aquellos niños en situación de conflicto con la norma. Sin embargo, la Convención dedica específicamente dos artículos a la intervención con menores en conflicto con la norma: el artículo 37 y el 40. El primero relativo fundamentalmente a la medida de privación de libertad, considerada como la más restrictiva de derechos; y el segundo, más genérico, referido a la cualquier intervención desde las instituciones judiciales penales de menores. Todos los principios y derechos recogidos en la Convención responden a un cambio radical en la forma de entender la infancia y de comprender y responder a sus actos delictivos. Al tiempo que exigen la adaptación de las legislaciones nacionales a sus propuestas.

Lección 3: Los derechos de la infancia en conflicto con la norma: sentido y realización

En esta lección abordamos un interesante debate. Para entender el tratamiento que el modelo tutelar da a la delincuencia juvenil, es preciso profundizar algo más en la forma de entender la infancia y sus comportamientos. En ese periodo el niño es considerado como un ser que está en formación –no totalmente formado ni capaz— y que, en consecuencia, debe ser protegido por los adultos: es un objeto de protección. Son los adultos quienes deben decidir por él y por su bien cómo gestionar su vida: toda decisión estará orientada por el bien del menor. En ese sentido, el niño es considerado, desde una perspectiva más biologicista, como una persona disminuida que actúa impulsada por su propia deficiencia; o, desde una perspectiva más social, como una víctima de una serie de circunstancias familiares, económicas, educativas, o de otra índole, que le empujan a actuar y también a delinquir. Por ello mismo, sus actos de delincuencia no son considerados como un acto de voluntad, sino como una consecuencia de su incapacidad, su falta de madurez o de sus circunstancias sociales, económicas, educativas o familiares.

Mapa de contenidos

Dra. María Jesús Bernuz

Dra. Esther Fernández Molina

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